23
Ene

Soltar el pasado

LLegado el otoño, admiras el escenario perfecto de una estación singular, con la maravillosa danza de las hojas soltándose y desprendiéndose de los árboles. El momento idóneo para soltar lo viejo y caduco.

Las primeras hojas de la recién llegada estación saltan de los árboles cuan baile entre la brisa y el gorgoteo de mecerse dando paso a que puedan resurgir nuevos brotes, nuevas hojas llenas de vida y hermosura.

Una invitación generosa de oportunidades que se abren en nuestro caminar por la vida. De renovar, soltar, confiar de un continuo cambio y de una nueva actitud de transformación. Desprenderse del pasado crea un espacio mental necesario para recibir lo nuevo. Si no suelto, dificulta despejar el terreno a nuevas germinaciones. Es como abrir la ventana y que el aire circule libremente por la habitación, sin estancarse, fluyendo el bienestar y la corriente. Es esa sensación de respirar matizando aromas y fragancias después de una tarde de tormenta.

“Si no dejas de lado tu pasado y te aferras al futuro,
¿con qué mano te agarrarás al presente? El presente esta justo aquí. Tómalo.”
Walter Riso

En la alusión de ser yo ese árbol, observo que en ocasiones me sumerjo en el miedo a soltar lo conocido, añorando aquello que fue o que nunca obtuve. Es aferrarme a la seguridad de estar con mis hojas perennes cuando no lo son, agarrándome a creencias, pensamientos y sentimientos, a las acciones que han formado lo que sigo siendo.

“Aquello a lo que te resistes, persiste”

Carl Jung

Y es entonces cuando llega la meditación y la acción. ¡Suéltate, entrégate, abandona y confía! Da carpetazo, desprende el pasado, con ello vas a aligerar el viaje, a no soportar tanta carga. No guardes resentimientos, conflictos, culpas, heridas. Deshecha todo lo que no sirve. Vivir apegado al ayer es renunciar al cambio del presente, es entrar cíclicamente en un bucle a los mismos asuntos sin concluir. Descubre la agilidad de tu mochila al soltar y lo bien que se viaja por el camino sin tanto peso.

Nunca es tarde para dejarse acariciar por el viento, de acompasarse del otoño y bailar junto al viento con las hojas que se sueltan. Suelta el pasado, haz espacio a la nueva energía.

También representa acoger los recursos del pasado para que te sirvan en tu presente, de aprender de los errores y las experiencias. Desprenderse del pasado es poner la atención en el presente donde se vive realmente.

Soltar el pasado es vaciar armarios, reciclar juguetes, ropa que ya no utilizas, papeles, quitar objetos. Es revisar tus relaciones, tus horarios, tus lecturas, las noticias que atiendes, es ampliar espacio en tu mente. Prescinde de aquello que no ames, de recuerdos que te lo han hecho pasar mal, incluso de aquello que no sabes por qué lo guardas. Libera condicionamientos, obsesiones, apegos…

“Desprenderse de una fuente de apego duele porque el organismo está habituado
y ha creado un condicionamiento, pero es un dolor curativo”
Walter Riso

Soltar el pasado da paso a la gestación, a florecer y crecer. Un paso necesario comenzando por pequeñas cosas donde poco a poco van evolucionando a la nueva primavera.

Carmen Calabuig. Psicóloga