26
Jul

Fluir junto al miedo

Al igual que un río fluye y el agua va recorriendo su trayectoria, nosotros tenemos la llave para no estancarnos.

Solo tú puedes abrir el manantial de tu corazón, nadar con el miedo. Leerlo puede hacerte sentir extraño. El miedo, ese que escondes como escudo de protección ¿cómo voy a nadar con él? Apartándolo, evitando enfrentarte al miedo, lo que ocurre es que atraes más obstáculos e impides que llegue algo nuevo, incluso desvías que pueda suceder un cambio. El acercarte y hacerte amigo de tu peor enemigo, en este caso el miedo, hace que te sumerjas en el agua, que te empapes de esa lluvia de vida que posees. Es por decirlo de alguna manera no luchar contra él, sino el comprender ¿para qué ha venido a hacerte sentir de ese modo? ¿para qué hace que piense de una determinada forma? Puede incluso existir una lucha interna, ¡no soporto a mi miedo! ¿cómo voy a bañarme a su vera y seguir mi camino con él?

Si tocas en tu puerta para entrar, ten el coraje de abrirla, preguntarte quién eres e ir despojándote de revestimientos o corazas que han viajado contigo. De este modo, se consigue acercar cada vez más aquello que te hace feliz, que crea tu bienestar.

“Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón…
Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta”
Carl Gustav Jung

Quitarle barreras al temor es acercarse al conocimiento, al flujo de energía que da sentido a la vida.

Muchas veces sabemos lo que nos sucede, pero no hacemos nada con ello. Y el saberlo no nos transforma. La comprensión es estéril cuando no se aplica. El quedarnos en la teoría no basta para crecer y sentir mejor bienestar. El miedo paraliza a las personas y produce nuestros propios meandros. El intelecto parece tener la razón, elaboramos ideas que nos hacen pensar de un cierto modo y nos traslada a sentir en consecuencia a dichos pensamientos, por lo que nos lleva en varias ocasiones a errores.

Entonces, ¿cómo por fin fluir junto al miedo?

Depurar nuestra mirada hacia el miedo, enfrentarse a nuevos retos de mojarnos a su lado. Si queremos una transformación, que las cosas puedan modificarse, no pretendas hacer lo mismo que hasta ahora, con ello conseguirás los mismos resultados. Hay que alcanzar nuevos retos, deseos incumplidos, sueños donde poder al fin decirle al miedo: fluyo contigo y ya no te temo, he conseguido mojarme, empaparme junto a ti y ahora siento un nuevo despertar. He abierto la puerta hacia el bienestar recibiendo el nuevo día con otros ojos, con otra perspectiva de luz y color. Estoy agradecido por la venida de lo que llega en este momento a mi vida.